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Otoño, tú que arrastras las hojas y los recuerdos, llévate contigo el mal sabor de boca, los malditos fantasmas, las promesas rotas.

Dulce otoño, dulce noviembre.

El Retiro está más radiante que nunca. No existe, para mí, mayor placer que sumergirme en él y contemplar maravillada los vestidos anaranjados y dorados que luce por estas fechas. El frío ya se cuela entre los abrigos, los días se acortan y la noche se cierne, mágica y misteriosa, sobre las calles de Madrid. Está claro que la Luna es una fiestera, adora el ambiente y quiere salir antes de lo previsto. ¿Quién no haría lo mismo?

Cuando el otoño llama a la puerta y Madrid le abre las puertas de par en par, lo mejor es meterse unos cuantos planes en el bolsillo, coger paraguas -que nunca se sabe-, y encaminarse con aire distraído – ¿de qué modo si no?- hacia el destino. Últimamente estoy aprovechando para ir a todos aquellos lugares a los que siempre he querido ir pero, por una razón u otra, nunca he ido. La mayoría son cafeterías -una servidora es muy dada a lo dulce- de aire vintage -o a lo abuelilla, si lo prefieren- muy acogedoras y perfectas para sentirse acobijado como en casa un día de perros.

1. Café Manuela

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En el barrio de Malasaña se encuentra la cafetería perfecta. Luminosa, acogedora, alegre, buen ambiente y buena decoración. Es el lugar idóneo para pasar una tarde agradable tomando un buen café y jugando a una partida de cualquiera de los juegos de mesa que el establecimiento ofrece. Los batidos naturales son muy recomendables, aunque no son especialmente baratos.

San Vicente Ferrer, 29. 28004, Madrid.

2. La Tetería de la Abuela

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Tal y como he dicho, estilo abuelilla, y este lugar refleja ese ambiente a la perfección. La Tetería de la Abuela es un clásico del barrio de Malasaña. Los adictos a las infusiones verán colmados sus sueños ante la gran variedad de tés que ofrece la carta. Si prefieren algo más fuerte, mojitos y caipirinhas son la opción más acertada. Y si hay hambre, también ofrece pizzas, wraps, ensaladas y comidas varias. Lo mejor: las crepes y tortitas.

Espíritu Santo, 19. 28004, Madrid.

3. Chocolate y nata

Esta cafetería, de la que pienso convertirme en asidua, es fantástica para esas tardes desganadas en las que uno no está para trotes pero se niega en rotundo a quedarse en casa. Recomendación: la taza de chocolate caliente. Normalmente, si vas poco antes del cierre, te sirven también un platito con algún bizcocho que vaya a sobrar, por no tirarlo. Y está delicioso.

Paseo de San Francisco de Sales, 21. 28229, Madrid.

4. El Tigre

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Situado en Chueca, esta sidrería no destaca precisamente por sus sidras, sino por la enorme cantidad de comida que te sirven en las tapas cada vez que pides una consumición. Las bebidas están por 2’50€, y con cada una te sirven un plato generoso de pinchos de tortilla, pan con jamón serrano y salmorejo, croquetas, patatas bravas… Lo mejor es ir los mediodías, ya que por las noches el lugar está muy concurrido y puede resultar verdaderamente agobiante. Pero lo recomiendo fervientemente. Ideal para llenar el estómago con un buen grupo de amigos.

Calle de las Infantas, 28. 28004, Madrid.

Les dejo, por el momento, con estos cuatro rincones de Madrid. Me guardo unos cuantos ases en la manga, que no hay que gastarlos todos en la primera ronda.

Disfruten de sus tardes de noviembre. Dulce otoño.
Y ahora, a patear Madrid.

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